Presentación en San Pedro Alcántara de "Hasta que los muertos lleguen al cielo". Feria del libro, 3 de Julio en el Centro Cultural. En la mesa, Carmen Díaz, concejala de cultura, y José Luis Casado Bellagarza, profesor, historiador y escritor. Como invitado, contamos con la presencia de Antonio Reina, superviviente de la carretera de Almería, quien nos contó sus vivencias. El acto terminó con un recital de mis alumnas.
martes, 9 de julio de 2013
viernes, 28 de junio de 2013
martes, 30 de abril de 2013
23 DE ABRIL, DÍA DEL LIBRO
El 23 de abril, Día del Libro, se conmemora en recuerdo a la muerte de Cervantes. Los escritores y escritoras de Marbella celebramos un acto en el Cortijo Miraflores. Os dejo este fragmento de mi conferencia "Hidalgos y Mujeres de La Mancha...".
En 1616 aquejado de hidropesía, de una afección cardiaca y de arterioesclerosis, los médicos le ordenaron que pasase una temporada en el pueblo de Esquivias, lo que hizo en la semana de Pascua de 1616, de donde no logrando el alivio que anhelaba, regresó a Madrid. Allí terminó su última obra, “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, para lo cual escribió la famosa dedicatoria al conde de Lemos, que comienza con los versos:
En 1616 aquejado de hidropesía, de una afección cardiaca y de arterioesclerosis, los médicos le ordenaron que pasase una temporada en el pueblo de Esquivias, lo que hizo en la semana de Pascua de 1616, de donde no logrando el alivio que anhelaba, regresó a Madrid. Allí terminó su última obra, “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, para lo cual escribió la famosa dedicatoria al conde de Lemos, que comienza con los versos:
Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.
Participando a su egregio protector de haber recibido la extremaunción, y anunciándole su muerte: “Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseeo que tengo de vivir". Despídese de los suyos con las memorables palabras: “Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo y deseando veros presto contento en la otra vida”. Pocos días antes, el 2 de abril de 1616, profesó solemnemente en la Orden Tercera de San Francisco, en la que había entrado ya como hermano.
Agravándose su enfermedad, expiró el 23 de abril de 1616, acompañado de su esposa, y de doña Constanza de Figueroa (su sobrina), doña Isabel de Saavedra (su hija) y del clérigo D. Francisco Martínez Marcilla. Lope de Vega, enterado, fue a rezar un responso ante su cadáver. Mandó que lo enterraran en las Monjas Trinitarias. No hubo más acompañamiento que el de los hermanos terciarios y dos humildes literatos. Por esa misma fecha moría Shakespeare en Inglaterra.
Al día siguiente, que era domingo y 24, los frailes trinitarios oficiaron en el altar y dieron sepultura al cuerpo. La tierra cubrió su cuerpo y taparon la sepultura con ladrillos rojos. No se colocó en ella lápida ni inscripción alguna, y así la posteridad ignora aún dónde descansan los restos del autor del Quijote. La pesada mano del tiempo, dice Cortejón, ha borrado lastimosamente las huellas de su sepultura.
El 23 de abril leí un fragmento del relato corto que escribí como homenaje a Cervantes y que fue galardonado con el primer premio de releato corto "Ochavada" de Archidona. Está publicado en mi libro "Una mujer, una historia" (Ed. Alfar). Os dejo unas líneas:
Cuenta la voz de la vida que Nadine viajó y viajó por los caminos de hierro. Visitó aldeas, pueblos y ciudades. Acunó llantos y sonrisas. Cultivo verdades y regaló esperanzas y, por primera vez, en mucho tiempo, se sintió libre como la caricia del viento sobre su cabello desmelenado".
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.
Participando a su egregio protector de haber recibido la extremaunción, y anunciándole su muerte: “Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseeo que tengo de vivir". Despídese de los suyos con las memorables palabras: “Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo y deseando veros presto contento en la otra vida”. Pocos días antes, el 2 de abril de 1616, profesó solemnemente en la Orden Tercera de San Francisco, en la que había entrado ya como hermano.
Agravándose su enfermedad, expiró el 23 de abril de 1616, acompañado de su esposa, y de doña Constanza de Figueroa (su sobrina), doña Isabel de Saavedra (su hija) y del clérigo D. Francisco Martínez Marcilla. Lope de Vega, enterado, fue a rezar un responso ante su cadáver. Mandó que lo enterraran en las Monjas Trinitarias. No hubo más acompañamiento que el de los hermanos terciarios y dos humildes literatos. Por esa misma fecha moría Shakespeare en Inglaterra.
Al día siguiente, que era domingo y 24, los frailes trinitarios oficiaron en el altar y dieron sepultura al cuerpo. La tierra cubrió su cuerpo y taparon la sepultura con ladrillos rojos. No se colocó en ella lápida ni inscripción alguna, y así la posteridad ignora aún dónde descansan los restos del autor del Quijote. La pesada mano del tiempo, dice Cortejón, ha borrado lastimosamente las huellas de su sepultura.
El 23 de abril leí un fragmento del relato corto que escribí como homenaje a Cervantes y que fue galardonado con el primer premio de releato corto "Ochavada" de Archidona. Está publicado en mi libro "Una mujer, una historia" (Ed. Alfar). Os dejo unas líneas:
Cuenta la voz de la vida que Nadine viajó y viajó por los caminos de hierro. Visitó aldeas, pueblos y ciudades. Acunó llantos y sonrisas. Cultivo verdades y regaló esperanzas y, por primera vez, en mucho tiempo, se sintió libre como la caricia del viento sobre su cabello desmelenado".
martes, 16 de abril de 2013
UN JOVEN AUTOR
No uno, sino muchos han sido los jóvenes escritores y las jóvenes escritoras que he encontrado siempre en mi camino. De ellos y de ellas he aprendido, lo afirmo con creces, bastante de lo que hoy sé. No obstante y, a pesar del tiempo pasado, nunca han dejado de sorprenderme, y hoy mi sorpresa se centra en un joven y futuro autor.
No es habitual encontrar a un alumno en 3º ESO que escriba con la facilidad y soltura con que lo hace Gianluca. Buena redacción, buena construcción de las oraciones, buena ortografía, buen uso de los signos de puntuación, vocabulario preciso y adecuado, uso moderado de la adjetivación, alguna que otra comparación bien usada, en el momento oportuno. No hay duda de que detrás de estas jóvenes páginas - y lo digo en todo su doble sentido, primero, porque están recién salidas de la cabeza de su autor, y segundo, por la juventud que este mismo entraña- hay muchas horas de dedicación a la lectura silenciosa. No podemos olvidar, desde luego, esas capacidades que, en mi opinión, debe poseer cualquier buen escritor: imaginación, mucha imaginación para crear, sensibilidad,una buena dosis de intuición. Tiene que ser algo filósofo o pensador, y estar bien ejercitado en el papel de crítico de la vida. Sus dotes de observador deben estar desarrolladas al punto de no dejar en la pared de atrás ningún detalle del mundo exterior o interior que le rodea. Y así son sus textos, llenos de agudeza y pequeños rasgos al describir la actitud de los personajes creados en sus historias, sus ropas, sus gestos, sus miradas llenas de ira, sus caras rotas o sus cuerpos ensangrentados, el color de sus ojos avispados… Y es que, en este caso, nuestro joven autor ha preferido construir un relato de terror, a lo cual se suma la dificultad de crear ciertas escenas de máximo ingenio para defenderse o escapar de situaciones extremas. Todo un universo de sorpresas que despiertan el interés del lector.
Sin duda, Gianluca tiene mucho camino por delante y aún mucho que aprender. Ganará en experiencias y en madurez, perfeccionará con creces su estilo literario, cada día y poco a poco saciará su alma de sabiduría, pero si, hoy por hoy, alguien me pregunta, contestaría con total garantía que estamos ante la pluma y el talante de un gran escritor. Empeño, mucho empeño, duras horas de trabajo callado y ¡buena suerte en el camino!
POR LO PRONTO, A SEGUIR ESCRIBIENDO Y A SEGUIR ESTUDIANDO.
No es habitual encontrar a un alumno en 3º ESO que escriba con la facilidad y soltura con que lo hace Gianluca. Buena redacción, buena construcción de las oraciones, buena ortografía, buen uso de los signos de puntuación, vocabulario preciso y adecuado, uso moderado de la adjetivación, alguna que otra comparación bien usada, en el momento oportuno. No hay duda de que detrás de estas jóvenes páginas - y lo digo en todo su doble sentido, primero, porque están recién salidas de la cabeza de su autor, y segundo, por la juventud que este mismo entraña- hay muchas horas de dedicación a la lectura silenciosa. No podemos olvidar, desde luego, esas capacidades que, en mi opinión, debe poseer cualquier buen escritor: imaginación, mucha imaginación para crear, sensibilidad,una buena dosis de intuición. Tiene que ser algo filósofo o pensador, y estar bien ejercitado en el papel de crítico de la vida. Sus dotes de observador deben estar desarrolladas al punto de no dejar en la pared de atrás ningún detalle del mundo exterior o interior que le rodea. Y así son sus textos, llenos de agudeza y pequeños rasgos al describir la actitud de los personajes creados en sus historias, sus ropas, sus gestos, sus miradas llenas de ira, sus caras rotas o sus cuerpos ensangrentados, el color de sus ojos avispados… Y es que, en este caso, nuestro joven autor ha preferido construir un relato de terror, a lo cual se suma la dificultad de crear ciertas escenas de máximo ingenio para defenderse o escapar de situaciones extremas. Todo un universo de sorpresas que despiertan el interés del lector.
Sin duda, Gianluca tiene mucho camino por delante y aún mucho que aprender. Ganará en experiencias y en madurez, perfeccionará con creces su estilo literario, cada día y poco a poco saciará su alma de sabiduría, pero si, hoy por hoy, alguien me pregunta, contestaría con total garantía que estamos ante la pluma y el talante de un gran escritor. Empeño, mucho empeño, duras horas de trabajo callado y ¡buena suerte en el camino!
POR LO PRONTO, A SEGUIR ESCRIBIENDO Y A SEGUIR ESTUDIANDO.
“TOO SLOW TO SURVIVE” ES EL TÍTULO DE SU
BLOG.
miércoles, 13 de marzo de 2013
PEQUEÑOS LABERINTOS MASCULINOS DE GUILLERMO ARRÓNIZ LÓPEZ
Sexo
y muerte, tal como leemos en su contraportada, son las dos palabras que definen
la esencia de este conjunto de relatos escritos por Guillermo Arróniz y que
llevan por título Pequeños Laberintos
Masculinos.
Yo diría que en cada
una de sus páginas se esconde, o podríamos decir clarea, mucho más, y que esa
sensación de bienestar, de comodidad, que te produce cualquier lectura
placentera, va in crescendo a medida que
te adentras en sus rincones, en sus espacios, en sus historias, no exentas de
interés artístico en sus narraciones y descripciones, no exentas de curiosidad
en datos históricos ni en la calidad de sus relaciones humanas. Un
paseo por las calles del mundo y por los siglos de la humanidad cuando el autor
nos lleva por los lugares más emblemáticos del
Madrid de siempre, por los verdes campos de la costa inglesa, por la
mítica Viena imperial de Sissi y Francisco José o por las lujosas e
inmortales cortes italianas de Isabella
d’Este o Lucrecia Borgia. Todo un mundo de nombres, circunstancias, lugares y
personajes atemporales y universales de la más diversa índole.
Y
junto a este universo de cultura inherente a una personalidad viajera y
dedicada al estudio, tal es la de su autor, la otra cara de los relatos nos
conduce a una cadena de escenas y sentimientos de la más pura vida cotidiana. Y
si de sexo se trata, desde aquellas que representan el contacto más efímero y
puntual hasta las que derrochan el amor más puro y sustancioso. Ternura,
pasión, enamoramiento en un imperio homosexual. El retrato más perfecto del mundo exterior e
interior del personaje conseguido a través de una simple mirada, la del
protagonista de Perdido en el Paraíso. La
carta más reflexiva, sincera y autocrítica de cuantas hayamos podido leer, la
del impresionante Andrew de La almendra
amarga. La muy emotiva y bella escena final de Maese Paolo, cuando atardecía
sobre el mar, ese desierto rojizo,
en palabras del propio autor, y Maese Paolo recuerda el rostro de Lorenzo, que se grabó en el disco que se ocultaba
tras las aguas, y el maestro lloraba, lloraba, y una vez y otra probó el salado sabor de sus propias
lágrimas. Una emoción y una sensibilidad extraordinaria se desprenden de
este párrafo maravilloso, sin duda alguna, mi favorito. Y si en mi memoria he
de guardar alguna mágica realidad, sin
duda, será aquella de Santiago y la
búsqueda en “Su piel olía a madera y a lluvia”.
Por todo esto y ese mucho más que cada lector interpreta,
busca y encuentra en cada uno de los momentos de su innegable unión a las
páginas de un libro, en el sublime acto de la lectura, es por lo que cada día
avanzamos un paso en el camino hacia nuestra libertad.
¡GRACIAS Y FELICITACIONES,
GUILLERMO!
MANIFIESTO CONTRA LA VIOLENCIA Y POR LA VIDA
En memoria del 11M recupero el manifiesto que
escribí en su día.
MANIFIESTO CONTRA LA VIOLENCIA Y POR LA VIDA
NO ENTIENDO POR QUÉ
Por
más que le doy mil vueltas hoy no puedo escribir sobre otra cosa que no sea el
11 de Marzo. El día está espléndido y el sol luce como siempre, pero hay muchos
que ya no lo verán. Una amiga mía se ha librado de la catástrofe porque llegó a
coger el tren de cercanía dos minutos tardes. Un joven, que andaba por allí,
decía que tenía 25 años y que siempre había vivido en la democracia. ¿No son
hermosas estas palabras? ¡Cuántos padres de familia no volverán nunca a su
hogar! ¡Cuántas madres desconsoladas han dejado de besar las mejillas de sus
hijos con el más tierno afecto! ¡Cuántos jóvenes han dejado sus ilusiones rotas
entre los amasijos de hierro!
No
existe un bien material, ni un bien moral, que esté por encima de la vida
humana, si no es una idea que reincida
en el bien y la supervivencia colectiva de todo un pueblo. Por eso, si queremos
luchar por esa idea, cambiemos el sentido de la palabra “lucha”. Luchemos sí,
pero desde actitudes pacifistas y nobles, y confiando en el poder de la
palabra.
Diréis:
“Ya lo hacía Cicerón en la antigua Roma y por ello fue decapitado. Su cabeza
fue expuesta públicamente en el foro de Roma con un clavo atravesándole la
frente, en señal de aquellos que querían matar el pensamiento”. Pero de eso han
pasado miles de años. El mundo ha conocido el progreso y el desarrollo
científico y tecnológico, y no podemos seguir actuando en la barbarie.
Es
cierto que no se puede permitir que haya niños y adultos que mueren, en muchos lugares
del planeta, a causa de la enfermedad y del hambre, a causa de la ambición
desmesurada de otros hombres que sólo crecen en el poder y la gloria. ¡Mentes
enfermizas con toda seguridad!
Pero
también es cierto que la violencia engendra más violencia, que la guerra sólo
engendra odio, rencor y venganza. Por eso, precisamente por eso, debemos volver
a la nobleza de la palabra.
Hay
un lugar para que todos podamos vivir en paz, en armonía con nuestras creencias
y en el respeto de las ideas ajenas.
¡No
podemos justificar la alternativa de matar!
¡¡NO
ENTIENDO POR QUÉ!!
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