– Esa historia corresponde a mi abuelo, el indomable Victor Salduba –comienza a relatar pausadamente Jorge–, que fue siempre un enamorado de Lady Godiva y de su hermosa piel blanca cubierta por largos cabellos rubios, un enamorado de aquella a la que veía en sueños y sin ropas a lomos de su caballo atravesando las calles solitarias del pueblo y que le hacía sentirse como el joven Peeping Tom que la miraba en silencio desde la ventana de su casa de Coventry. Se excitaba pensando que detrás de su larga melena se ocultaba un vientre liso, perfecto, que le invitaba a gozar de la vida. Montaba al caballo y la envolvía en sus brazos, deslizando sus manos por el perfil de sus pechos abultados. Apretaba su sexo contra las nalgas blanquísimas y saboreaba el jugo de su hermoso cuello. Y juntos, perdidos en la temeridad de la noche, cabalgaban hacia los entresijos de la aurora.
Fragmento: "Una nueva Godiva". Ana Herrera.
sábado, 30 de mayo de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
EL TREN DE NADINE
Mi relato, EL TREN DE NADINE, es un homenaje a Cervantes. Obtuvo el primer premio en el Certamen Internacional de Relatos "Ochavada". Ciudad de Archidona. Nadine acompañada de su libro de cabecera, el Quijote, recorre el mundo haciendo el bien.
Cuenta la voz de la vida
Que Nadine viajó y viajó por los caminos de hierro. Visitó aldeas, pueblos y ciudades. Acunó llantos y sonrisas. Cultivó verdades y regaló esperanzas, y, por primera vez, en mucho tiempo, se sintió libre como la caricia del viento sobre su cabello desmelenado.
Cuenta la voz de la vida
Que Nadine viajó y viajó por los caminos de hierro. Visitó aldeas, pueblos y ciudades. Acunó llantos y sonrisas. Cultivó verdades y regaló esperanzas, y, por primera vez, en mucho tiempo, se sintió libre como la caricia del viento sobre su cabello desmelenado.
Fragmento: "El tren de Nadine". Ana Herrera.
lunes, 25 de mayo de 2015
Os deseo que gocéis de las horas felices y que las guardéis en la memoria con estos versos de mi próximo poemario.
ES EL
TIEMPO DE LAS HORAS FELICES
Es
el tiempo de las horas felices,
de
la belleza en la plaza y de la aurora en las fuentes,
del
ruiseñor en los labios y de la alondra en el corazón.
Y
cuando quede atrás el peso de las profundas contradicciones,
solo
esta dicha será un tesoro en el diván de mi memoria.
sábado, 23 de mayo de 2015
DOMICIA PAULINA EN UNA MUJER, UNA HISTORIA, MI LIBRO DE BIOGRAFÍAS NOVELADAS.
DOMICIA PAULINA. La rectitud moral. Sobrina de Trajano y hermana de Adriano, los emperadores béticos del Imperio Romano. Así comienza su biografía novelada en mi libro UNA MUJER, UNA HISTORIA.
La tarde tenía un tono violeta que irradiaba felicidad y, al mismo tiempo, algo de melancolía en el corazón sensible de aquellas dos mujeres.
Domicia Paulina era una joven alegre. Se sentía contenta de haber nacido entre las viñas y los olivos de la hermosa ciudad de Itálica. Reía y saltaba alrededor de su madre mientras paseaban tranquilamente entre los cipreses y plantas aromáticas del espléndido jardín que rodeaba su regia villa, como solían hacer casi todas las damas de la alta sociedad bética.
–Todos dicen que he heredado tu gracia, madre.
–Sí, hija, es la gracia del pueblo gaditano.
–¿Sabes, madre?, de mayor me gustaría ser actriz.
–¿Por qué no, hija? No sé si te he contado alguna vez que las mejores bailarinas del imperio romano han salido de nuestra tierra.
–Ya lo sabía, madre. Yo misma siento la llamada del teatro en la sangre. Además seguiré llevando tu nombre con orgullo, seré la actriz Domicia Paulina.
–Podrás hacer muchas cosas en tu vida, pero primero tienes que casarte con un hombre que sea digno de tu condición real, como todas las jóvenes de buena familia.
Domicia Paulina era una joven alegre. Se sentía contenta de haber nacido entre las viñas y los olivos de la hermosa ciudad de Itálica. Reía y saltaba alrededor de su madre mientras paseaban tranquilamente entre los cipreses y plantas aromáticas del espléndido jardín que rodeaba su regia villa, como solían hacer casi todas las damas de la alta sociedad bética.
–Todos dicen que he heredado tu gracia, madre.
–Sí, hija, es la gracia del pueblo gaditano.
–¿Sabes, madre?, de mayor me gustaría ser actriz.
–¿Por qué no, hija? No sé si te he contado alguna vez que las mejores bailarinas del imperio romano han salido de nuestra tierra.
–Ya lo sabía, madre. Yo misma siento la llamada del teatro en la sangre. Además seguiré llevando tu nombre con orgullo, seré la actriz Domicia Paulina.
–Podrás hacer muchas cosas en tu vida, pero primero tienes que casarte con un hombre que sea digno de tu condición real, como todas las jóvenes de buena familia.
sábado, 16 de mayo de 2015
TRADUCCIÓN DEL POEMA DE VÍCTOR HUGO, EN MI NOVELA "HASTA QUE LOS MUERTOS LLEGUEN AL CIELO".
Mañana al alba
Mañana al alba, a la hora en que clarean los campos,...
partiré. ¿Ves?, sé que me esperas.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo permanecer lejos de ti más tiempo.
Caminaré con los ojos clavados en mis pensamientos,
sin ver nada alrededor, sin oír ningún ruido,
solo, desconocido, la espalda encor-
vada, las manos cruzadas,
triste, y el día para mí será como la noche.
No miraré ni el oro de la tarde que cae,
ni las velas a lo lejos descendiendo hacia Harfleur.
Y cuando llegue, pondré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde, y de brezo en flor.
partiré. ¿Ves?, sé que me esperas.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo permanecer lejos de ti más tiempo.
Caminaré con los ojos clavados en mis pensamientos,
sin ver nada alrededor, sin oír ningún ruido,
solo, desconocido, la espalda encor-
vada, las manos cruzadas,
triste, y el día para mí será como la noche.
No miraré ni el oro de la tarde que cae,
ni las velas a lo lejos descendiendo hacia Harfleur.
Y cuando llegue, pondré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde, y de brezo en flor.
FRAGMENTO DE MI NOVELA que recoge el poema de VICTOR HUGO a la muerte de su hija Leopoldina, con solo diecinueve años, por accidente del barco donde viajaba por el Sena en su noche de bodas. DORIS -la protagonista- lo recuerda durante un viaje a PARÍS.
Aquel Victor Hugo cuya fotografía de juventud, con su corta melena rubia y su cara regordeta, ilustraba mi libro de literatura romántica universal. Aquel que lloró la muerte de su hija Leopoldina cuando se arrojó al Sena en su ...trágica noche de bodas y que se quiso suicidar por ella. Aquel que le dedicó los sentidos versos que yo nunca había dejado de recitar.
Demain, dès l’aube
Demain, dès l’aube, à l’heure où blanchit la
campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m’attends.
J’irai par la forêt, j’irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.
Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.
Je ne regarderai ni l’or du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand j’arriverai, je mettrai sur ta tombe
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.
campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m’attends.
J’irai par la forêt, j’irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.
Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.
Je ne regarderai ni l’or du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand j’arriverai, je mettrai sur ta tombe
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.
Mis primos se quedaron sorprendidos al verme recitar en francés, creo que durante mucho tiempo estuve enamorada en secreto del rostro de juventud y de la personalidad de aquel genio de las letras francesas que aparecía en los libros de literatura con que cursábamos el bachiller, les confesé al pie de su tumba en el Panteón.
miércoles, 13 de mayo de 2015
EN UNA MUJER, UNA HISTORIA, ED. ALFAR. HELVIA, MI MADRE
Fragmento inicial
A pesar de mi sufrimiento, hoy atravieso un remanso de paz. Rodeado de esta bella naturaleza, con este viento fresco que choca contra mi cara, soy capaz de olvidar para siempre mis terribles circunstancias. No sé cuánto durará este injusto destierro que me ha traído a las tierras salvajes de Corsica, pero debo mantenerme fuerte y soportar la adversidad de mi condena hasta el día en que pueda volver de nuevo a mi Roma querida.
Es mi madre quien más me preocupa. A veces siento deseos de consolarla, y otras veces me contengo temiendo avivar su dolor con mis fáciles palabras. No obstante, sólo yo puedo aliviar su alma acongojada.
Pasear por las playas solitarias de este olvidado peñasco me hace pensar en todo lo que he dejado atrás. Me aflige, sobre todo, su recuerdo y la certeza de saber que estará sufriendo por mi partida. Ella tiene que conocer que, incluso aquí, mi ánimo está relajado. Puedo contemplar el mar bravío o en calma, el lejano horizonte, la belleza de la noche estrellada, la cara de la luna y del sol, sentir el rumor de los árboles agitados por el viento y un sinfín de bienes maravillosos que la naturaleza me ofrece a cualquier hora del día y de la noche. Además tengo mi verdad, la que me convierte en el hombre fuerte que soy y que ella conoce tan bien.
Es mi madre quien más me preocupa. A veces siento deseos de consolarla, y otras veces me contengo temiendo avivar su dolor con mis fáciles palabras. No obstante, sólo yo puedo aliviar su alma acongojada.
Pasear por las playas solitarias de este olvidado peñasco me hace pensar en todo lo que he dejado atrás. Me aflige, sobre todo, su recuerdo y la certeza de saber que estará sufriendo por mi partida. Ella tiene que conocer que, incluso aquí, mi ánimo está relajado. Puedo contemplar el mar bravío o en calma, el lejano horizonte, la belleza de la noche estrellada, la cara de la luna y del sol, sentir el rumor de los árboles agitados por el viento y un sinfín de bienes maravillosos que la naturaleza me ofrece a cualquier hora del día y de la noche. Además tengo mi verdad, la que me convierte en el hombre fuerte que soy y que ella conoce tan bien.
Fragmento final
¡Qué bien me conocían mi madre y mi tía! Al otro extremo del país yo estaba pensando en cómo consolar a mi madre. Pensaba en mis hermanos, en mi sobrino Marco, en Novatila, la hija de mi hermano Novato, en mi tía. Sabía que ellos se convertirían en el centro de su vida. También pensaba en los estudios como bálsamo para calmar su alma dolorida, todo su sufrimiento, y como fuente de saber que daría respuesta a sus penas. Todo eso lo pensaba mientras caminaba por los solitarios parajes de Corsica, y fue entonces cuando decidí escribir las más bellas y entrañables páginas que han salido de mi pluma, la Consolatio a Helvetia, yo Lucio Anneo Séneca.
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